Croacia: «El Terruño y la vid», el camino de la resiliencia

Por: Moja Croacia. Agosto 12, 2020

Es cierto que «Resiliencia» es quizás una de las palabras que más hemos escuchado en los recientes meses pasados y no precisamente por motivos banales. También vivimos juntos como humanidad uno de los momentos más difíciles que quizás viviremos en nuestra breve existencia ante la bastedad del tiempo.

Estamos todos conectados en este breve espacio y tiempo queramos o no y es la Naturaleza la que nos enseña en repetidas ocasiones a través de la historia con ejemplos de humildad y superación al salir fortalecida de las pruebas que atraviesa. La Naturaleza nos enseña así, lo que es la Resiliencia y nos entrega también con bondad y desapego la comprensión de nuestras infinitas conexiones con ella.

Tal vez en la historia de la Vid, el vino y los terruños de Croacia podamos escudriñar y encontrar de estos ejemplos de resiliencia de los que hablamos.

Vamos a los «Terruños de Croacia»

En las tierras hoy conocidas como Croacia se ha cultivado la Vid desde la antigüedad y, a través de su historia, han sido muchos los actores que han intervenido en este largo camino. Siglos antes de Cristo, los antiguos fenicios y griegos colonizaron la región del Adriático y en sus barcos llevaban consigo vides en busca de las mejores posiciones y terrenos posibles dentro de sus colonias para dedicarlos a su cultivo.


«La moneda más antigua encontrada en Dalmacia tiene un significado simbólico: en el anverso muestra al poeta Homero y en el reverso un racimo de uvas»

Imagen ilustrativa


Posteriormente serían los romanos quienes imprimirían su aporte con su enfoque sistemático casi miliciano para desarrollar la viticultura y la producción intensa de vino en las colinas de Croacia en el corredor tal como se le conoce hoy, desde Europa Central, alrededor del Danubio y hasta el Konavle mediterráneo al sureste de Dubrovnik hoy.

Los monjes religiosos se desempeñaron como custodios de la vid en la época medieval y sería el Imperio Austrohúngaro el que finalmente llevaría orden, desarrollando los registros catastrales en la viticultura y la producción del vino territorial de la actual Croacia.

En este camino tan largo los terruños de Croacia tuvieron que enfrentar enormes desafíos, entre invasiones, guerras, uniones y separaciones territoriales y los altibajos propios de la civilización, la humanidad en su esplendor, la oscuridad medieval, los aires que trajeron los cambios sociales del renacimiento y en los albores de la modernidad no escaparon a la epidemia de la «filoxera» de la uva, importada desde los Estados Unidos en 1868 y cuyo impacto terminó cambiando por completo el mapa vitivinícola de todo el Viejo Continente.

Finalmente y con golpe certero, en tiempos de la antigua Yugoslavia la vid recibió todo el peso de la necesidad humana por producir en masa con alto rendimiento suplantando la, hasta ese momento, deseada calidad por la cantidad, llevando por tierra muchos de los esfuerzos de sus antiguos colegas enólogos y viticultores que habían puesto empeño casi alquimistas en trabajar con uvas nativas y también introducidas.

La buena noticia es que siempre entre las corrientes y las masas, se destacan los luchadores, aquello que afortunadamente y casi obstinadamente insisten y es así como un pequeño grupo de enólogos y viticultores trabajaron resueltos en respetar los terruños, su potencial y las características únicas que cada una poseía y aportaba a la vid, esta misma que ha moldeado con tradición, cultura e historia y sobre la que descansa una civilización.

En historia reciente, para finales de los años ’90, tras la independencia de Croacia, un grupo de jóvenes emprendedores junto a enólogos de renombre redoblaron esfuerzos en estudiar y probar sus opciones evaluando y aplicando tradición y tecnología en justa medida para una robusta cantidad de variedades de uvas nativas e introducidas, aventurándose con pequeñas bodegas y estableciendo los nuevos estándares de producción de vino e incluso restableciendo la descripción convencional de las características varietales típicas.

Estos jóvenes enólogos fueron aún más allá cuestionando el potencial de variedades de uvas autóctonas para darles una oportunidad. El resultado: convirtieron vinos tradicionales poco apreciados en el pasado en exitosos proyectos que en definitiva sumaron atractivo a sus regiones y territorios como destinos gastronómicos y enológicos de interés nacional e internacional.

«Estamos conectados«: En un giro de esos que solo la tecnología nos puede regalar y tras los avances en el análisis de ADN se pudo concluir que la variedad de uva conocida como «Zinfandel Californiano» o Primitivo, encuentra su origen y antepasado en la región de Dalmacia en Croacia. En el redescubrimiento de los orígenes, la lista de variedades de uvas autóctonas de Croacia aumenta cada año.

Luego de 30 años, en la actualidad a las uvas autóctonas se suman las variedades asumidas o introducidas francesas y muchas más internacionales que adaptadas a la geografía y el clima de Croacia, también adoptan los rasgos distintivos del terruño de las diferentes regiones croatas donde se cultivan.

Hoy, en lo que se puede llamar «el renacimiento del vino croata» se distinguen 4 regiones vitivinícolas en Croacia: Eslavonia y Danubio croata, Tierras altas de Croacia, Istria y Kvarner, y Dalmacia que suman en conjunto cerca de 30,000 hectáreas de viñedos donde se cultivan 200 variedades de uvas 60 de ellas autóctonas y cerca de 17,000 bodegas vinícolas ya no enfocadas en el rendimiento y la cantidad sino en la calidad!, con un creciente número de vinos con «Denominación de Origen Protegida«

En estos pocos párrafos esperamos enviarte un mensaje de esperanza y unión pero también un aprendizaje que la naturaleza nos regala a través de la Vid y los terruños de Croacia en su camino a la resiliencia. Todo lo que está sobre esta tierra y bajo el Sol está irremediablemente conectado, razas igual que variedades de uvas en California y Croacia por ejemplo, o un pequeño animal de Estados Unidos que cambia para siempre el mapa productivo de un continente lejano. Sin embargo, donde algo muere, algo nuevo nace con la aspiración de salir fortalecidos. La naturaleza es resiliente como también nuestra propia naturaleza humana.

Seamos mejores y salgamos fortalecidos!

Publicado por Moja Croacia

Entusiasta del turismo, el intercambio cultural, la gastronomía, el amor a la familia y sus raíces.

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