Croacia: Costumbres y Tradiciones, «La Boda»

Por : Moja Croacia – Agosto 24, 2020

La unión matrimonial, en cualquier cultura, es un momento muy especial no solo para la vida de sus protagonistas, sino que para todos los que comparten las costumbres y tradiciones de un cultura. En el caso de Croacia, podemos decir que se trata de un acto que traduce cientos de años resumidos en el lenguaje común del patrimonio cultural croata que suma creencias, rituales sagrados, incluso superstición y pensamiento imaginario.

En Croacia los rituales matrimoniales provienen de una larga lista de costumbres y creencias con base y elementos religiosos claro, pero también mágicos e incluso escénicos. Sus costumbres también están muy atadas a la región, de tal manera que cada una posee sus propia identidad cultural, así como sucede en nuestros países latinoamericanos donde cada región de nuestros países posee su propia «firma», música, su vestimenta tradicional, manifestaciones artísticas, gastronomía, costumbres e incluso variaciones del lenguaje.

Seguramente, hace muchos años que las costumbres tradicionales en los actos matrimoniales de Croacia ya no se practican con regularidad, como sucede en cada rincón del mundo donde la modernidad viene a desplazar las costumbres del pasado, sin embargo, muchos de los elementos de las bodas antiguas se conservan aún en el presente en Croacia. Aprender del pasado es importante para entender las raíces, el origen, la historia, esenciales para comprender nuestra condición de seres humanos. Esto es lo que en definitiva, nos permite construir, avanzar haciendo un tributo al pasado y erigir el futuro de una civilización.

Murterski Pir

LAS BODAS CROATAS

Como en tantas otras culturas del mundo, la celebración de una boda es un evento lleno de alegría, entusiasmo y buenos deseos. Es quizás para muchos, uno de los momentos más importantes en su historia. Para dar un vistazo a uno de estos memorables momentos en la Croacia del pasado, tomaremos como ejemplo una boda tradicional en las costas de Dubrovnik y sus alrededores cubren la región más austral de la República de Croacia y su provincia Dalmacia.

La ceremonia matrimonial constaba de varias partes y generalmente se celebraba los días Domingo. Primero se celebraba el “cortejo” formal, la petición de mano y el «trato» sobre la boda.

La invitación: En la mañana del domingo, ocho días antes de la boda, el novio llevaba a su casa un pendón ceremonial y disparando salvas al aire, saludaba al pueblo. A continuación, se vestía elegantemente y llevaba una bota de madera llena de vino en su visita a distintas casas de su pueblo y en los pueblos colindantes, invitando a familiares y amigos a la boda. Este ritual lo repetía el novio durante toda la semana hasta el día antes de la boda. Todas las tardes, al ponerse el sol, retiraba el pendón, volvía a disparar salvas y metía el pendón en la casa.


El baúl de la novia: Una tradición muy particular tenía lugar el jueves antes de la boda. Ese día se llevaba un baúl y ropa de la novia. Detrás del baúl caminaba la novia con varias jóvenes que portaban la ropa de la novia en cestas en la cabeza mientras dos jóvenes portaban el baúl. Tras un almuerzo, la novia se subía al baúl con un vaso de vino y derramaba un poco en las cuatro esquinas del baúl, tirando posteriormente el vaso al suelo para romperlo. Este se trataba de un especial acto de bendición. La procesión con el baúl y la ropa de la novia era seguida por sus hermanas y primas que cantaban todo el camino mientras en la casa del novio las esperaban con salvas y ofrendas.


Los Oficiales de Honor: En la costa de Dubrovnik así como en las zonas montañosas de Croacia existía la tradición de organizar la boda como una ceremonial marcial y se elegían para tal fin unos «Oficiales de Honor» que se formarían en paralelo como antiguas formaciones militares. Por motivos mágicos, el número de estos oficiales debía ser siempre impar y rondaba entre los tres y los nueve. Eran elegidos entre los familiares, los vecinos y los amigos atendiendo a rígidas normas. Durante la boda se dirigían entre sí con frases rimbombantes y se comportaban como un ejército. Cada uno tenía una tarea específica. Cabalgaban o desfilaban, sentándose a la mesa según una estricta distribución prevista. Debían cuidar de la novia y defender, simbólicamente, su honor. La costa de Dubrovnik se destacaba por el hecho de que tanto el novio como la novia tenían sus oficiales de honor mientras que en las demás regiones solamente los tenía el novio.


MURTERSKI PIR, Bodas a la Antigua manera de la Isla de Murter:

La Isla de Murter, en la parte Noroeste del Archipiélago de  Šibenik, ofrece quizás una de la representaciones tradicionales más apegada a las antiguas costumbres croatas, ofreciendo una experiencia única que se remonta a cientos de años atrás en la historia. «Las tradiciones previas a las ceremonias nupciales son similares en toda Dalmacia, representando juegos de ingenio para “comprar” a la novia, mientras que los regalos que trae a su nueva casa simbolizan un futuro rico en amor, abundancia y felicidad. La tradición popular incluye una serie de costumbres nupciales, cuyo escenario no ha cambiado durante años, solo se adaptó a los tiempos modernos. El conocimiento de que la preservación del patrimonio cultural es un tributo al futuro nos anima a apreciar nuestras propias tradiciones y su importancia. En ese sentido, como parte del verano de la Isla de Murter en Croacia, se realiza el evento cultural “Murterski pir”, para atraer a jóvenes de Croacia e incluso de todo el mundo, que en un futuro próximo desean casarse precisamente a la «antigua manera de Murter».

Dalmatian Wedding Traditions


El día de la Boda: Las bodas se celebraban en horas de la mañana hasta el mediodía. En dependencia de las costumbres de cada pueblo o zona era posible que las actividades del día de la boda variasen. En algunos casos primero llegaban delante de la iglesia los «Oficiales» del novio que esperaban a la novia en formación y disparando sus escopetas. Al llegar, la novia se inclinaba tres veces ante el pendón matrimonial. La novia entraba sola en la iglesia. Entre la novia y el novio, el cabecilla de los Oficiales, llamado «Oficial Viejo», escenificaba el relato de la entrega de la novia, representada metafóricamente por una rara ave mística de alas doradas y acto seguido todos entraban en la iglesia para la celebración de la ceremonia religiosa.

En otros casos el Novio y sus oficiales, los familiares, amigos y todos los invitados se dirigían a la casa de la Novia para buscarla, en un acto que representa la «petición de mano de la novia», y posteriormente todos juntos caminaban hasta la iglesia donde se realizaría el acto de matrimonio, entonando canciones de alegría y deseos de prosperidad para la pareja.

Celebración de Boda, Murter Feast, presentación de la tradicional boda de la isla de Murter – Croacia


Posterior a la Boda: Tras la boda religiosa los oficiales iban a la casa de la novia. Primero entraban los de la novia, poniendo un guardián delante de la puerta para posteriormente solicitar de los oficiales del novio un precio simbólico para acceder a la casa. De entre los oficiales del novio, antes de la llegada a la casa de la novia, se escogía a uno, por lo general el portador del pendón, que avanzaría hasta la casa para anunciar ceremonialmente la llegada de los oficiales del novio regalando una manzana al oficial principal de la novia.

Los oficiales de la novia esperaban a los del novio con salvas de honor y el canto de unas jóvenes. Éstas eran denominadas «Las Cantoras» y en sus cantares tradicionales describían ceremonialmente cada detalle de la boda, un papel similar al de los coros en los dramas de la Grecia clásica.

Delante de la casa se realizaba una escenificación donde el oficial principal del novio solicitaba la entrega de la novia, interpretada metafóricamente como un ave huida, un pato o una paloma. Seguidamente intentaban entregar una falsa novia. Al entregar a la novia de verdad, el oficial la tomaba de la mano y se giraba a su alrededor tres veces siguiendo la dirección del sol, bromeando que la «mira para asegurarse que no era ni coja ni jorobada».


Durante el almuerzo y siguiendo el protocolo tradicional, se hacían numerosos brindis tradicionales en honor de los novios, para que la fortuna sonría su matrimonio, así como cantos honrando a los invitados y a los antiguos héroes populares.

Se representaban distintas escenas y bromas con invitados disfrazados. Al marcharse los oficiales de la novia, los padres bendecían de manera particular a los novios, recitando antiguas ofrendas ceremoniales. Acto seguido, el novio tomaba con su mano derecha el mango de un cuchillo colocado en la mesa y la novia posaba su mano derecha sobre la del novio. Los oficiales, durante las ofrendas, golpeaban trozos de pan sobre la cabeza de los novios, diciendo: «¡Amén, Dios!» Al acabar las ofrendas, los novios bebían de un mismo vaso un poco de vino. Seguidamente entregaban presentes a las cantoras y el novio y la novia hacían lo propio después con los oficiales.

Al finalizar la celebración, que en algunos casos se podía extender hasta muy tarde esa noche e incluso hasta el día siguiente, una procesión acompañando a los novios se desplazaba siguiendo una ruta rígidamente acordada, ya sea a pie o a caballo. Cuando la procesión cruzaban cualquier pueblo, todos los esperaban con bebidas y comida. Los oficiales devolvían las bebidas entregándoles vino, manzanas y dulces.

En la puerta de la casa del novio, a la novia la esperaba su suegra que poniéndole una cucharilla con miel en los labios recitaba: «¡Qué todas tus amargura sean dulzuras!»

Una cena se celebra también en la casa del novio. Tras una bendición especial de los padres del novio, los recién casados se iban a acostar, en medio de bromas y chistes. Por la mañana la novia debía barrer la entrada para mostrar que era una buena ama de casa. Las ceremonias terminaban un domingo después, cuando los recién casados visitaban a los padres de la novia.


Preservar el patrimonio cultural de nuestras naciones es un llamado que debemos mantener con voz clara y firme para mantener viva la historia y recordar de dónde venimos, especialmente entre las generaciones más jóvenes en quienes recae el custodio de todas sus representaciones alrededor del mundo. Conociendo nuestro pasado, educándonos, experimentándolo y transmitiéndole, sumamos sabiduría a nuestra conciencia colectiva lo que nos permitirá tomar mejores decisiones en la construcción del futuro. Protejamos nuestros patrimonios culturales, costumbres y tradiciones!

Publicado por Moja Croacia

Entusiasta del turismo, el intercambio cultural, la gastronomía, el amor a la familia y sus raíces.

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